FOTOGRAFIANDO PIEDRAS Y PALOS

Henri Cartier Bresson, un referente en la fotografía del S.XX, dijo allá por los años 30 del pasado siglo: “el mundo se está haciendo añicos y todo lo que Weston y Adams fotografían son piedras y palos”.

Henri Cartier Bresson y la parte masculina de Robert Capa, es decir, Endre Ernő Friedmann, dos de los pilares creadores de la agencia Magnum, eran como la propia agencia, fotógrafos humanistas. Magnum era una  agencia de fotoperiodistas que querían contar al mundo lo que ocurría para intentar crear consciencia y cambiar ciertas cosas.

El primero, se pasó más de media vida, intentando hacer composiciones perfectas  y sentando cátedra sobre la fotografía. Si bien estuvo en zonas de conflicto, no asumió riesgos de forma continuada como su compañero.

Por su parte, Friedmann, con fotografías míticas como “muerte de un miliciano”, o las maravillosas fotografías trepidadas del desembarco de Normandía, también hizo fotografías evocadoras que muestran la vida, a pesar de todo…

Ansel Adams y Edward Weston, miembros del grupo f/64, eran dos fotógrafos puristas que buscaban la perfección técnica en sus imágenes tanto en el proceso de la captura como en su revelado y positivado posterior.  

Ansel Adams además de fotógrafo fue un conservacionista y su tema fue la Naturaleza, uno de sus hitos más conocidos fue el desarrollo del sistema de zonas, de forma que conseguía la mejor reproducción posible de las imágenes.

Edward Weston se movió por distintas temáticas fotográficas, desde el paisaje natural o los bodegones naturales, pasando por el desnudo, hasta la fotografía industrial, siempre con mucha creatividad y un gran dominio de la técnica.

La pregunta es, si hoy en día, el compromiso que tuvo Capa, vigente en magníficos fotoperiodistas de guerra actuales, tiene aún capacidad para cambiar las cosas. La sociedad, cada vez más ensimismada y saturada de imágenes y noticias duras por el acceso inmediato a tanta información de todos los lugares del mundo, se ha acostumbrado a ver tantas desgracias, ya se llamen Julen,  Asunta o Aylan.

Quizás como fotógrafos  no podamos aspirar a cambiar las cosas como parecía pretender Cartier Bresson en su afirmación sobre la f/64, y los que consigan cambiar algo, aunque lo tienen realmente difícil, se han de conformar en la mayor parte de las ocasiones con realizar una tarea menos ambiciosa pero fundamental, que es la adecuada documentación de esas historias.

Lo que si podemos aspirar es a, como decía Pio Baroja, cambiar nuestro propio mundo, y para ello, la creación en forma de imágenes es válida. Si algo tienen en común todas las imágenes anteriores es la búsqueda de la belleza, la vida, la evocación y la sorpresa en el mundo, mirando como cuando éramos niños, con esa curiosidad podemos hacer que los momentos difíciles se lleven mejor y para eso el arte y la cultura ayudan claramente, ahora todos los sabemos.

Y sí, como os comenté en su día, de vez en cuando me encanta fotografíar piedras y palos.

MI ÉXITO COMO FOTÓGRAFO

¿Para qué sirve el humanismo?

¿Dónde está la importancia de la cultura?

¿Puede medirse la importancia de estos dos conceptos de alguna manera?

En una conversación familiar de hace un par de meses comentábamos lo que había ocurrido con carreras como la filosofía o las humanidades. Hace 20 años, parecían destinadas a la práctica desaparición, no tenía sentido en nuestra sociedad estudiar carreras sin salida, las carreras técnicas tenían mucho más valor. Hoy en día, no tengo muy claro hacia dónde van esas titulaciones, pero sí que cada día se demuestra más, como la sociedad, carente de referentes espirituales de cualquier tipo y centrada en la productividad y rentabilidad, demanda aficiones que permitan rescatarlos de ese ahogamiento diario, tener algo en la vida en lo que creer y desarrollarse personalmente de alguna forma.

Puede observarse como cada vez más, la sociedad demanda una serie de servicios basados en la necesidad de un guía que nos ilumine, ejemplos como las charlas motivacionales, los entrenadores personales, las guías de autoayuda, los influencers, siempre alguien que nos guíe y al que aferrarnos. Es aquí, donde yo veo la gran importancia del humanismo y la cultura, que permiten que nos transformemos en nuestros propios guías, en base a nuestra experiencia y vivencias.

A mí la fotografía me permite reflexionar sobre cuestiones de la vida, mucho más allá de los amperios y las los kilovatios con los que me relaciono a diario en el trabajo, y todas esas cuestiones de la vida creo que aportan a mi trabajo diario, porque fomentan una actitud crítica, una mejor y más amplia perspectiva y sobre todo porque a mí me hacen mucho más feliz.

Cuando uno práctica una afición, debería de tener claro que no es más que eso y a la vez todo eso. No hablo de la gente que vive de ello y por tanto tiene que ganarse la vida entorno a la fotografía, auténticos héroes, pues es una cosa cada vez más complicada.

En el caso del aficionado a la fotografía, el término portugués  amador de la fotografía es el que mejor define la pasión que muchos de nosotros sentimos por este arte y a la que dedicamos tantas horas de nuestra vida sin perseguir una remuneración.  Debemos tener claro cuál es el objetivo de esa pasión y huir de los egos que nos desvíen del objetivo principal. Hace poco oía decir que hoy en día, está generalizada la profesionalización de las aficiones, parece que para que una afición nos llene, tenemos que estar siempre intentando conseguir estar al mayor nivel, como si nuestro pan dependiera de ella, se busca la comparación con el resto en lugar de buscar  la comparación y el crecimiento tomándonos de referentes a nosotros mismos.

En relación con todo esto, uno siempre escucha referentes o referencias que reafirman pensamientos que tuvo y así lo reflexiona e interioriza cada vez más.

El pasado viernes 10 de Enero, tuve el placer de asistir a la charla dada por Ricardo Alcalde en Atelier de fotografía, un espacio en plena ciudad vieja de A Coruña donde Macarena Garay y Pep Paramos nos están acercando la FOTOGRAFÍA, se huye de la parte más comercial para llegar con el corazón hasta lo más profundo de la misma, y como todo en esta vida, cuando se pone corazón, las cosas salen bien si un mínimo de suerte acompaña, espero que así sea.

Tengo que reconocer que no conocía de nada a Ricardo, ni a él ni a su trabajo fotográfico, pues, al igual que la mayoría de los que estábamos allí, Ricardo es aficionado. Ricardo no se ha preocupado demasiado por difundir su obra, no vive de ello, pero si ha dedicado parte de su vida y dedicado mucho tiempo a esto, lo que lo ha llevado a depurar su técnica y conseguir ser un artesano en las técnicas de revelado,  trabajando con gelatinas de todo tipo. En su charla de cierre de exposición, nos explicaba el revelado con la técnica de carbón directo que es la que utilizaba en su última exposición allí presente. A lo largo de su charla hizo una serie de afirmaciones que muestran como Ricardo es un fotógrafo de éxito.

Os dejo 3 citas que mencionó a lo largo de su charla y con las que estoy plenamente de acuerdo, algunas chocan diametralmente con teorías con las que otros fotógrafos más conocidos han comulgado y tratan de difundir.

01 – “si hay algo irrefutable es: lo hago así  porqué me gusta más”.

02 – “si has sufrido para llegar a este resultado, pues peor para ti, porque el resultado habría sido el mismo”.

03 – “La fotografía me ha dado todo lo que tenía que darme y aun así seguiré dedicándome a ella”.

Ayer, primer día de confinamiento por el COVID-19, decidimos ver una película en familia, elegimos Yesterday de Danny Boyle, cuando escuché este corte, decidí que tenía que darle forma a esta entrada empezada después de la charla de Ricardo y no cerrada hasta hoy.

Cuando vuestro EGO de aficionado intente salir a relucir, pensad en estas palabras para llegar al ÉXITO.

Espero vuestros comentarios


fotografía de Ricardo Alcalde ©

MI MEJOR FOTO

Esta tarde iba en el coche, llevaba en el maletero una cámara, eran ya las 16:30 y aún no había comido.

Al pasar por una zona del área metropolitana de A Coruña, ví una imagen que puede haber sido mi mejor foto, o al menos la historia que mi cabeza construyó sobre eso que ví.

Me quedé mirando como hipnotizado y disfrutando del momento, ni por un momento me planteé parar el coche, coger la cámara del maletero e inmortalizar ese momento, solamente quería estar en él. Después recordé este corte cinematográfico.

¿Iba hambiento y cansado y por eso obvié pararme a sacar la foto y ahora me justifico a mi mismo?

¿Tu que habrías hecho? ¿ves necesario registrar esos momentos o a veces es suficiente con capturarlo con la vista?

¿Alguna vez has dejado escapar una fotografía y no te ha supuesto un sentimiento de pena o haber desperdiciado una buena oportunidad?

¿Esa foto que has dejado escapar es como el pez que no pudiste pescar, el mas grande que habrías capturado de no ser por esa rotura de sedal?

Me quedo con esto:

Respira momentos, captura energías y si te sientes con ánimos ofréceselos a los demás a través de una fotografía.

INSEGURIDAD, INCONFIDENCIALIDAD Y OTRAS INCERTIDUMBRES I

La fotografía tiene detrás una parte de desarrollo y satisfacción personal, de alguna manera, conseguir ese momento único o esa imagen deseada nos lleva a un estado de enorme satisfacción. El fotógrafo curioso, el que fotografía con pasión, el que se hace más y más preguntas, el que siempre busca un poco más allá, para de alguna manera crear algo y tratar de darle una vuelta a lo ya experimentado o visto con anterioridad. Hay ahí un proceso, por tanto, de mejora continua que sirve para disfrutar y experimentar la vida.

En la fotografía de calle uno siempre tiene experiencias que van más allá del desarrollo y la satisfacción personal, esa parte de fotografiar las interrelaciones o costumbres sociales y a su vez la oportunidad del fotógrafo de establecer contactos y relaciones con gente que de otra forma no tendría, como dice la cita de Walter Astrada. Surge ahí una historia de superación propia, conocimiento del mundo y de posicionamiento ante el mismo.

Las leyes de derechos sobre la propia imagen y de protección de datos, están provocando una inseguridad para todos aquellos que disfrutamos de este tipo de fotografía, tanto de autores como de espectadores y donde vemos que la aplicación extrema de estas leyes pasaría por perder parte de nuestra historia.

Hace un tiempo leí el libro Lírica Urbana de Helen Levitt, en su tercera sección hay un prólogo de Jorge Ribalta en donde comenta que la obra de la fotógrafa permite visualizar cómo evolucionó la ciudad de Nueva York en sus barrios más humildes, entre la pre y post transformación urbana, lo cual, permite ver también, como las cuestiones urbanísticas modifican las relaciones y los comportamientos sociales. Esta transformación significó que la ciudad pasase de ser un lugar de juego a ser un espacio mucho más anónimo. El trabajo de Helen Levitt, es al fin y al cabo, un proyecto en la calle durante 50 años de evolución que permite detectar eses cambios sociales y hacer visible a todos, los cambios de los que no nos hablaron los medios oficiales.

¿Qué hubiese pasado y cómo podríamos hoy visualizar esto si las nuevas leyes sobre los derechos de imagen o protección de datos existiesen en aquél entonces?

 

En la foto que ilustra este post, tuve una experiencia vinculada a lo que aquí os cuento, vista la localización, el fondo y la luz que había en ese momento, me paré, creía que podía haber foto y la busqué, estaba intentando lo que se denomina una fotografía de pescador. Hacía tomas buscando un juego de sombras de la gente al pasar, otras veces jugando con la sobra del margen inferior izquierdo, que ensombrecía a la gente al pasar y según la altura del sujeto permitía visualizar la cara en luz o no. Cuando llevaba un rato, una viandante vino hacia mí y me preguntó si estaba fotografiando a la gente, porque me veía sacar fotos cada vez que pasaba una persona a mi lado.

No reaccioné como Bruce Gilden, hay que querer y valer para eso…  Me preguntó si ya conocía la ley de protección de derechos de la propia imagen y asentí… quería que pasase y me dejase seguir mi camino. Le dije que estaba jugando con las sombras en el muro y que buscaba un aspecto artístico más que un retrato, incluso llegué a enseñarle alguna foto. Al ver las imágenes me pidió perdón.

Volviendo a casa, pensé sobre el tema y pensé que quizás hubiese sido mejor haber entrado a conversar con ella, conocer su perfil profesional y lo que en concreto sabía sobre la ley, hablarle de los grandes fotógrafos documentales (Jacob Riss, Helen Levitt, Cartier Bresson, Catalá Roca, Sebastiao Salgado, Cristina García Rodero, etc…) o de fotoperiodistas (Robert Capa, James Natchwey, Gervasio Sánchez , Samuel Aranda, etc…), fotógrafos todos que con su dosis de honestidad y compromiso nos muestran aquello incómodo que los medios generalistas de prensa no nos hacen llegar o plantearle el valor humanista y documental de sus trabajos que en ocasiones pueden llegar a cambiar situaciones de injusticia o irracionalidad tan propios de nuestros tiempos, y en definitiva, preguntarle si sabía que era eso de la «candidez» que para mí, es lo que mejor trasmite “vida” en una fotografía.

Habra una segunda parte de esta entrada que publicaré más adelante, mientras tanto me gustaría conocer vuestra opinión sobre estos temas:

¿Habéis tenido alguna experiencia similar?

¿Consideráis que fotografiar a alguien en un espacio público es invadir su intimidad?

¿Qué credibilidad ofrecéis a la privacidad o a la confidencialidad de datos en este mundo donde la tecnología va por delante de nuestras capacidades de control?

¿Qué relevancia o trascendencia dais al trabajo de fotógrafos documentales, de calle o fotoperiodistas?

Desde vuestro punto de vista ¿Qué fotógrafos de calle, documentales o fotoperiodistas tienen una obra de inestimable valor que sería imposible con el cumplimiento estricto de ambas leyes?

 

Cualquier comentario que queráis dejar sobre este tema es bienvenido, en este espacio de reflexión.

CULTURA VISUAL II – SINCRONICIDAD

Hace poco más de seis años, en casa tuvimos a nuestra primera hija. Como quisimos dejar para la sorpresa el saber si iba a ser niño o niña teníamos dos opciones de nombre, quizás alguna más, pero en cualquier caso había opciones para sexo masculino y femenino. Para niño teníamos entre otras opciones la de Mateo, un nombre que hasta entonces se oía poquísimo a pesar de ser un nombre bíblico pero de mucha menor aceptación que Juan o  Marcos. Como al final fue niña, no utilizamos ese  nombre.

El caso es que unos dos años después, ya en los parques con la niña, se oía llamar a muchos Mateo curiosamente, ese nombre que tanto nos gustó y que abundaba poco, de repente se había convertido en viral. ¿Qué pudo ser lo que lo propició?, planteo dos alternativas:

 

Acausal: Según mi mujer, había una palabra para definir esa forma de que se crease tendencia de forma inconsciente para los que la adoptan. Después de buscar información al respecto vimos que la palabra que lo definía podía ser la que Carl Gustav Jung definió como sincronicidad, esto es la “coincidencia temporal de dos o más sucesos relacionados entre sí de una manera no causal, cuyo contenido significativo sea igual o similar y relacionado con los pensamientos y emociones de la persona que lo experimenta”

Causal: Desde mi punto de vista sí que existiría un relación causa-efecto y es que la serie de televisión, doctor Mateo, permanentemente anunciada en televisión, nos había hecho más familiar este nombre. Creo que esto mismo se repitió poco después con Lucas,  después de que la película “Lo imposible” llevara a la pantallas la valentía de Lucas Bennet interpretado por Tom Holland. Seguramente en este caso habría gente que utilizó dicho nombre de forma más consciente.

 

Pero vamos allá con el término sincronicidad, porque es probable que se hayan producido coincidencias en tu vida que respondan perfectamente a lo que se define con este concepto. En mi caso, puedo decir que sí, sin causa aparente coincidencias que llaman mucho la atención. Incluso en la fotografía, ver una idea similar o muy parecida, coincidente o no en el tiempo, pero estando seguro de no haber conocido la otra hasta entonces ni haber hecho pública la mía.

 

Os cuento dos ejemplos recientes:

  • Hace medio año aproximadamente conocí el proyecto de Kate Kirkwood, Spines. Un proyecto del que nunca había oído hablar, donde la autora fotografiaba la columna vertebral de las vacas en superposición con las cordilleras del paisaje de fondo.

Inmediatamente me vino a la cabeza una imagen mía, donde la idea era la misma pero con un caballo.

  • Poco después, ya con la idea de este post en la cabeza y después de haber creado, pero no publicado, un tríptico sobre un choque de un coche contra un poste de tendido eléctrico vi un tríptico en blanco y negro con una idea muy similar de José Fonticoba, con el que en ocasiones mantengo conversaciones interesantes sobre fotografía y al cual agradezco que me hubiese cedido el uso de su tríptico para ilustrar este post.

La pregunta, al igual  que antes, es si estas coincidencias son fruto de la sincronicidad o es la cultura visual la que nos lleva a preparar la imagen de una determinada forma y la coincidencia la que haga que confluyan en tiempos más o menos próximos.

 

¿Qué opinas?

¿Alguna vez te ha pasado lo mismo y has sentido que has perdido la oportunidad de aprovechar una idea original?

¿Quieres compartir alguna experiencia tanto fotográfica como no fotográfica sobre la sincronicidad?

Animaros a dejar vuestros comentarios!

 

Fotografía finalista en la Rubixephoto20

Jota Barros lleva en su blog Rubixephoto una misión periódica. En esta misión se trata de que cada interesado envíe una fotografía con una intención y tema concretos para que después puedan ser valoradas desde un punto de vista de calidad fotográfica-visual. El tema lo elige el ganador de la edición anterior.

En la misión20 mi fotografía ritmos ha sido finalista, se trataba de mostrar fotografías que mostrasen la belleza del caos, tal y como se indicaba en las bases «Buscamos esas imágenes en las que aparentemente todo está desordenado, confuso y anárquico. Esas fotografías que parecen ir en contra de todas las leyes de la composición, pero que cuando las vemos, nuestro cerebro nos susurra: “todo cuadra”.

Cuando leí esto pensé en esta foto, pues si bien es una foto que corta a todos los sujetos que aparecen en la misma, contrario a lo que dicen las normas de composición más ortodoxas, las toma permite que unos sujetos complementen a los otros y tengamos una imágen dinámica por la posición de las 3 niñas pandereteiras, es decir, se rompen las leyes de la composición más tradicional pero el conjunto si tiene composición al formar un triángulo como dice Jota o una espiral aurea desde la esquina inferior izquierda hasta la pandereta de la niña de arriba.

Decir que es el único disparo y la imagen no tiene reencuadre, por tanto este si fué un instante decisivo para mí, si bien la imagen que iba a buscar era otra, pero de repente despues de haber estado sentadas durante bastante tiempo se levantaron como podeis ver con total sincronia, momento que intenté capturar componiendo de esta forma, esto es lo mágíco de la fotografía de calle que obliga a estar alerta y preparados para aquello que no podemos controlar.

Esta foto fué realizada en al pasado festival del mundo celta, donde desde Galioart celebramos el II taller de fotografía documental de rúa, recordad que este año celebramos la tercera edición con el fotógrafo Xulio Villarino.

Agradecer la mención en Rubixephoto, es un honor estar seleccionado nuevamente.

Cultura visual, ¿qué fue primero, el huevo o la gallina?

La formación y la información como bases del conocimiento permiten que no tengamos que enfrentarnos a un nuevo proyecto partiendo de cero, para de esta forma llegar a conocer lo que han hecho otros antes e intentar aportar nuevo contenido con nuestro trabajo e interpretación. Los recursos y las referencias son necesarios para cualquier labor de investigación, por tanto, el conocimiento de los grandes artístas visuales y sus obras es un muy buen punto de partida para nuestro desarrollo como fotógrafos. Ya sea como artesanos o como artístas, nuestro trabajo necesitará esas referencias visuales previas.

Podemos definir esto como parte de la cultura visual, siendo este un término mucho más ámplio que define una educación visual, en la que además de cuestiones teóricas se estudiarán las obras de los grandes artistas visuales a las que trasladar dichas teorías. No se trata de imitar o copiar el trabajo de otros, sino de conocer recursos, interiorizar discursos y permitir disponer de herramientas para el desarrollo de trabajos. Esa interiorización puede hacer que una vez pase el tiempo, captemos una imagen y pensemos no haberla visto nunca, pero quizás, si que parten de un germen que sea la imagen vista años atrás.

¿No os ha pasado alguna vez que habeis fotografíado una escena y tiempo después al verla de nuevo vincularla con otra por algún parecido? Nuestra imagen no tiene porque ser mejor o peor que la inicial, y en ella seguramente también hayan influído otras imágenes y experiencias anteriores, no por este hecho tenemos que conceder menos mérito a la segunda imagen, porque su autor ha sabido en cualquier caso, ver, interiorizar y reinterpretar a su manera dando lugar a esa segunda.

Desde mi punto de vista esos recursos son necesarios y buenos para toda mejora y habrá que juzgar cada imagen por sus valores visuales pero sin pretender cuestionarla por  falta de originalidad, pues como la mayoría y puede que hasta la primera, estará afectada por la cultura visual de su autor y por tanto influída por otras imágenes anteriores.

El título de este post se debe a que podríamos hacernos esa pregunta, que es primero, el huevo (la primera imagen) o la gallina (idea de captación de la imagen propia) y en que manera la imagen inicial realmente ha motivado que nuestra cabeza haya visualizado y decidido hacer click en nuestra segunda imagen.

Os dejo lo que a mi entender podrían ser unos ejemplos:

Y finalizo con esta fotografía del perro en la nieve de Koudelka para dejaros una versión mía, no tiene la misma similitud de la escena de Navia al carecer de esa fuga central y el terreno nevado, pero, ¿en que medida cuando visualicé la escena y la posición del perro recordé la fotografía de Koudelka insconcientemente?
perro jgiz

Como dijo recientemente Joan Fontcuberta en la galería Vilaseco de A Coruña, «hoy en día una imagen nos lleva a otras, vivimos en un tiempo de la apropiación como un gesto casi natural y por tanto, debemos sustituir el término apropiación por el de adopción, permitiendo así a esa imagen nuevas posibilidades de existencia».

 

¿Qué opiniais?

¿Es para vosotros importante la cultura visual o una forma de caer en seguir haciendo lo mismo que se ha hecho hasta ahora?

¿Teneis en mente alguna pareja de fotografías que podrían encajar en esta reflexión?

Animaros a dejar vuestros comentarios!

Entrega de premios e inauguración de la exposición – Ingeniería Industrial en la Sociedad (III ed.)

El pasado miercoles día 7 se inauguró la exposición con las fotografías finalistas del concurso, ingeniería industrial en la Sociedad. Además se entregaron los premios a los ganadores del concurso, los cuales podeis consultar en el siguiente enlace.

Esperamos repetir con la IV edición en el año 2019, así que id preparando vuestras fotografías. Como dije en el acto, tenemos herramientas de inspiración entre ellas los post de fotografía industrial del blog o la web de la asociación Buxa sobre el patrimonio industrial de Galicia, que puede aportarnos localizaciones interesantes:

Os dejo copia del post en facebook del ICOIIG sobre este particular:

noticia relacionada.

Mención especial en el misiónrubixephoto018, algo en la cabeza

Jota Barros lleva en su blog Rubixephoto una misión periódica. En esta misión se trata de que cada interesado envíe una fotografía con una intención y tema concretos para que después puedan ser valoradas desde un punto de vista de calidad fotográfica-visual. En la misión18 he tenido el honor de recibir una mención especial, por mi fotografía sobre tricornios y peinetas. Una foto de calle de un día donde creí haberme transportado unas cuantas décadas atrás en el tiempo y en el  que disfruté como un enano, tanto por la estética como por la fantástica luz que había aquel día en la ciudad vieja de A Coruña.

III orgullo fotográfico de Ferrol

Este pasado fin de semana de Carnaval, Expofoto organizó su III orgullo fotográfico, un evento que permite que durante un fin de semana estemos inmersos en aquello que más nos apasiona, la fotografía. Así compartimos esos 3 días entre amigos y conocidos en este encuentro anual.

Este evento permite acercar a Ferrol a grandes de la fotografía, este año han estado entre otros José B. Ruiz, Paco Farero y Jonhatan Hevia, además de los habituales más locales pero no por ello menos importantes, Lex – Simón López, Enfoque Nocturno, Edu Pereira, Cristina Abilleira, David M. Lombardía.

Para mí ha habido sorpresas, Amparo Muñoz nos dió una masterclas para hacernos pensar y reflexionar sobre la fotografía, a mí no me dejó indiferente y varios conocidos ya estan pensando en ir a un taller en Valencia. Su compañero de Andanafoto, Javier Sancho Boils dió una charla motivadora en el Teatro Jofre, un ejemplo de decisión al dejar su trabajo para dedicarse a lo que realmente le llenaba.

El ya conocido José B. Ruíz, todo lo que yo diga está más que dicho, pero sobre todo mencionar la palabra Maestro y Sencillez en relación a el.

Otro gran atractivo fué la presencia de la Mamut, una de las cámaras fotográficas más grandes del mundo, Jonhatan Hevia transformó una caravana, de forma que sirve como cámara y como laboratorio de revelado y que estuvo aparcada al lado del C.C. Torrente Ballester y el Teatro Jofre para visitas guiadas y un taller de revelado.

Durante el orgullo fotográfico se entregaron los premios del fotomaraton que una semana antes había organizado con fines solidarios expofoto para ceder los ingresos integramente a Asotrame (Asociación Gallega de trasplantados de médula ósea), entre los premiados estaban mi amigos Clara Legarle, segundo premio y José Jorge Amigo Ventureira, tercer premio. Enhorabuena a ambos.

Y para finalizar hablar del trabajo de Tonete López, otro amigo, que después de ganar el expofoto emerxentes de Diciembre tenía la opción de exponer su trabajo en el Teatro Jofre, al lado de todo el elenco de grandes autores anteriormente mencionado. Su trabajo documental «a ceo aberto» que recogió durante 15 años el trabajo diario de la mina de As Pontes, hoy convertida en lago, con poemas de Medos Romero no dejó indiferente a nadie. Un trabajo que como Tonete dice, no tenía pretensión de convertirse en proyecto, pero que con el paso de los años, es un proyecto documental incuestionable. ¿Acaso autores como Helen Levitt tenía pretensiones de proyecto cuando empezó a documentar la vida en la calle de NYC en los años treinta, para 50 años más tarde permitir con su fotografía aportar mucho a la fotografía y permitir ver la evolución urbanística y social de dicha ciudad?

Gracias Elena Baamonde por tanto trabajo e iniciativa.

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Noticias relacionadas:

Agradecimientos de Elena Baamonde en su perfil de Facebook

Diario de Ferrol

Página Web de José Jorge Amigo

Página Web de Paco Farero

El progreso

Noticia sobre la Mamut