FOTOGRAFIANDO PIEDRAS Y PALOS

Henri Cartier Bresson, un referente en la fotografía del S.XX, dijo allá por los años 30 del pasado siglo: “el mundo se está haciendo añicos y todo lo que Weston y Adams fotografían son piedras y palos”.

Henri Cartier Bresson y la parte masculina de Robert Capa, es decir, Endre Ernő Friedmann, dos de los pilares creadores de la agencia Magnum, eran como la propia agencia, fotógrafos humanistas. Magnum era una  agencia de fotoperiodistas que querían contar al mundo lo que ocurría para intentar crear consciencia y cambiar ciertas cosas.

El primero, se pasó más de media vida, intentando hacer composiciones perfectas  y sentando cátedra sobre la fotografía. Si bien estuvo en zonas de conflicto, no asumió riesgos de forma continuada como su compañero.

Por su parte, Friedmann, con fotografías míticas como “muerte de un miliciano”, o las maravillosas fotografías trepidadas del desembarco de Normandía, también hizo fotografías evocadoras que muestran la vida, a pesar de todo…

Ansel Adams y Edward Weston, miembros del grupo f/64, eran dos fotógrafos puristas que buscaban la perfección técnica en sus imágenes tanto en el proceso de la captura como en su revelado y positivado posterior.  

Ansel Adams además de fotógrafo fue un conservacionista y su tema fue la Naturaleza, uno de sus hitos más conocidos fue el desarrollo del sistema de zonas, de forma que conseguía la mejor reproducción posible de las imágenes.

Edward Weston se movió por distintas temáticas fotográficas, desde el paisaje natural o los bodegones naturales, pasando por el desnudo, hasta la fotografía industrial, siempre con mucha creatividad y un gran dominio de la técnica.

La pregunta es, si hoy en día, el compromiso que tuvo Capa, vigente en magníficos fotoperiodistas de guerra actuales, tiene aún capacidad para cambiar las cosas. La sociedad, cada vez más ensimismada y saturada de imágenes y noticias duras por el acceso inmediato a tanta información de todos los lugares del mundo, se ha acostumbrado a ver tantas desgracias, ya se llamen Julen,  Asunta o Aylan.

Quizás como fotógrafos  no podamos aspirar a cambiar las cosas como parecía pretender Cartier Bresson en su afirmación sobre la f/64, y los que consigan cambiar algo, aunque lo tienen realmente difícil, se han de conformar en la mayor parte de las ocasiones con realizar una tarea menos ambiciosa pero fundamental, que es la adecuada documentación de esas historias.

Lo que si podemos aspirar es a, como decía Pio Baroja, cambiar nuestro propio mundo, y para ello, la creación en forma de imágenes es válida. Si algo tienen en común todas las imágenes anteriores es la búsqueda de la belleza, la vida, la evocación y la sorpresa en el mundo, mirando como cuando éramos niños, con esa curiosidad podemos hacer que los momentos difíciles se lleven mejor y para eso el arte y la cultura ayudan claramente, ahora todos los sabemos.

Y sí, como os comenté en su día, de vez en cuando me encanta fotografíar piedras y palos.

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